jueves, 17 de junio de 2010

M

Sigue haciendo lo que hace cada día desde hace años, con el corazón hecho pedazos en el bolsillo derecho de sus tejanos y miles de balas que atraviesan las entrañas de todos los que se atreven a soñar con sus finas manos y sus infinitas lenguas frías en el izquierdo. Sigue caminando con la cabeza alta, la mirada perdida y el pelo recojido en una trenza para que los recuerdos no se vayan con el viento. Margot es la misma. Nunca le falta su paquete de Lucky Strike en el bolso, y por las noches sigue viajando de cama en cama conociendo a tantas almas como orgasmos ha tenido en su vida.
















2 comentarios:

Alfonso Navarro dijo...

qué brillante eres laia!

ojala a tu edad yo escribiera así,

de las fotos ya ni hablo

Victor dijo...

Y a mi que me gustan tus fotos : )